El aposento se encontraba embalsamado por un delicioso aroma. Incentivando a que Jean Pierre abriera su ojo izquierdo tras inhalar la emanación proveniente del caldo de pollo traído por Adeline.
_ Te hice sopa. _ Anunció sonriente, llevando con cautela el plato hacia él.
_ Las personas no acostumbran a hacerme sopa cuando enfermo. ¿Por qué tú si?. _ El tono en su voz lo delataba, la vulnerabilidad se había hospedado al manifestar su incógnita llena de intriga.
_ Alguien una vez me dijo que las s