13/ Feliz cumpleaños, Corazón.
Aarón Abernathy.
Una vez que salimos del auto, caminamos a la par. Nuestros hombros se tocaban, y nuestras manos se rozaban de vez en cuando. Mientras seguíamos el camino del sendero que llevaba hacia el patio trasero, no parábamos de reír como unos tontos. ¿Cómo dejar de hacerlo si el solo hecho de que ella fuese feliz me hacía serlo a mí también? Antes juraba que comenzaba a encontrarme perdido, pero era tan solo una suposición, empezaba a estarlo; ahora, me encontraba más que seguro de haber