La noche anterior nos quedamos hasta bien tarde tumbados los dos en la suave arena de la playa viendo cómo los jóvenes se divertían alrededor de las hogueras que hicieron junto al mar, marchandonos a la casita casi al amanecer. Al día siguiente cuando me desperté pase la mano por la parte donde debía estar mi esposo, pero estaba la cama fría fijandome en que ya se había levantado hace tiempo, entonces me levanté de la cama, me asee un poco en el cuarto de baño, acercandome después a la cocina,