Después de pasar mi esposo y yo la noche amándonos como si fuéramos recién casados, nos despertamos ya muy tarde, Aaron se ducho primero haciendo lo mismo yo cuando él salió del cuarto de baño. Desayunamos los dos en la terraza de aquella habitación con los albornoces puestos, pues solo teníamos la ropa que nos pusimos para la fiesta de la noche anterior, Aún no habíamos terminado de desayunar cuando escuchamos el sonido de llamada del móvil de mi esposo contestando Aaron enseguida a la llamada