Nos quedamos los dos inmóviles donde estabamos, pero sin apartar nuestras miradas, Aaron estaba desnudo y la verdad que me costaba mucho no mirar a mi marido de abajo arriba,pero sabía que tenía que guardar la compostura en ese momento.
—- ¿Qué haces aquí? pensaba que ya te quedarías a vivir con tu amante — me dijo con una sonrisa ladeada en sus labios.
—- Por favor Aaron, eso nunca lo haría, te amo demasiado — conteste ahogándome en mis propias palabras.
— ¿Ah no? entonces dime una cosa, ¿dónd