Cuando llegué a la tienda, mi hermana se quedó mirando al exterior pues Mario aún no había llegado, acercándose Sofia a mi muy seria.
—- ¿Dónde está Mario? le he dicho que te recogiera en el trabajo — me dijo
—- Tranquila está aparcando el coche, ahora vendrá — le dije para tranquilizarla.
—- Hola Irene, qué bien que ya estés aquí, Vivían y yo empezábamos a pensar que ya no vendrías — me dijo mi amiga Ana.
Estabamos las cuatro chicas viendo telas y vestidos, cuando en ese mismo momento entró Ma