Capítulo veinticuatro: El verano.
El verano estaba a flor de piel, el sol no sentía culpa de abrazar la ciudad con su intensa furia; los días eran más largos, mientras que las noches son cada vez más cortas, en el trabajo las cosas marchaban más que bien, no había tenido ningún problema desde que empecé.
Por suerte compartía mi turno con Luca y nos desenvolvíamos con mucha fluidez, desde que terminamos el primer mes de trabajo; nuestra jefa, la señora Mirta; es una persona excelente y muy amiga de mi abuela Clara, así que nos