Capítulo setenta y seis: Enfrentamiento.
Jesua ni corto ni perezoso, toma mi mano herida apretándola para que sangre de nuevo,
— Auch Jesua para con eso— le digo ofendida, pues; el corte dolía,
— Lo siento chica, tenía que confirmar que no estamos en una histeria colectiva, Renata a su lado le emboca unos golpes en sus lados nobles y este cae sentado quedando rojo en un instante,
— ¿Acaso eso te confirma que no es una histeria colectiva animal?, ¡yo le clave una navaja en la mano idiota! — dicho eso volvió a mirarme mientras vo