Capítulo setenta y cinco: La aparición de un fantasma.
Luego de despedirnos en el hotel, ambos se fueron cayados rumbo a la reunión, Steven se acercó a mí y pregunto,
— ¿Estás bien?, parece que ese momento fue muy emotivo— yo lo miré y le dije,
— Sí, lo fue, ellos son o eran mis mejores amigos, aún no lo sé. Y bueno, no me esperaba que ellos me encontraran primero.
—¿Estás lista para ver a los demás? — me dijo notando que a pesar de todo mis manos temblaban,
— Más que nunca— respondí mientras él ponía en marcha el coche.
(En la sala de