Capítulo noventa y cinco: Frente a frente.
Las horas transcurrieron sin que me diera cuenta, estaba tan metida en mi trabajo que me asuste cuando Steven volvió a entrar en mi despacho,
— Hola mi sol, ¿ya terminaste? —me preguntó con una leve sonrisa,
— Aún no— le contesté mirando la hora,
— Pero bueno, creo que por hoy dejaré esto por aquí— volví a dirigirme a él, apagando la laptop y poniéndome de pie,
— ¿Bueno, nos vamos? — él asintió y camino hacia la puerta, esperándome ahí.
Me puse mi saco y agarré mi cartera, luego nos