Capítulo dieciocho: Un acto de desprecio.
—¿Qué haces aquí, padre? — le pregunté, observando por la ventana que mi madre también estaba aquí,
— ¿Qué haces tú aquí y porque estás vestido así?, no te dejé bien en claro que te cortes el maldito cabello; los hombres no usan el cabello largo, eso solo lo hacen las mujercitas.
— Si viniste a criticarme o pelear, te pido que te vayas, ya soy un adulto y no sigo las reglas de tu casa— me pare cerio frente a él, aunque mi padre era más alto que yo y tenía tres veces mi cuerpo, intente no dem