Capítulo cuarenta y nueve: Dándonos una oportunidad.
“Cuando por fin la encontré, ella vivía en un barrio privado con su familia, su esposo trabajaba en el banco y tenía una hija más chica que yo.
Hice que su marido se enterara de todo, rompí cada ventana de su casa y destruí su mundo perfecto, y cuando por fin la miré a la cara y le dije todo lo que tenía dentro, ella no me dijo nada bueno, solo me corrió y me amenazó con llamar a la policía.
Era claro que me había olvidado y obviamente no sentía nada por mí. Con la nena no me metí, ni siqui