Capítulo cincuenta y dos: La decisión casi correcta.
Cuando terminé de leerla, no lo podía creer; la volví a leer palabra por palabra muchas veces y es que no lograba imaginarme a Rebecca escribiendo algo como eso y menos que estuviera arrepentida de sus actos conmigo. Pero; ¿qué busca con escribirme algo así y rebajarse tanto?, esto no es propio de la mujer egoísta que conozco.
No podía decir que su carta me transmitiera algo más que bronca, desde que dejé su m*****a casa, nunca más he vuelto a poner un pie en ella.
Guardé la carta en mi bols