Capítulo cincuenta y tres: La salida del té.
Hoy era el día de la invitación que me había llegado semanas atrás y que tan perdida me había tenido. Matt quiso acompañarme cuando le confirmé que asistiría, pero preferí ir sola, aunque mi petición no le convenció para nada; decidió aceptar con la condición de que le escriba cada vez que pueda como iban las cosas y que si algo no me gustaba lo llamará para que fuera a recogerme.
Luego de una hora de viaje, por fin estaba en la entrada de este lujoso lugar, le escribí a Matt que ya estaba al