Capítulo ciento doce: El nacimiento de Axel.
— ¡DILANN! — la vos de mi esposa retumba en el apartamento, salgo despavorido hacia el cuarto encontrándola de pie en un charco realmente importante,
— ¿Vi, vi, viene Axel? — pregunto estúpidamente a lo que ella responde,
— ¡No idiota, solo decidí bañarme en la habitación!, ¡muévete! —, agarro las cosas con apuro y tomo su mano para ayudarla a salir del apartamento.
Mientras tranco la puerta y respiro con ella, mando la alerta en mi teléfono de bebé en camino que alerta a los chicos, una