Capítulo ciento trece: Perdiendo a uno y buscando a el otro.
Me encontraba saliendo de la morgue de un sanatorio privado que había pedido mi ayuda, cuando una llamada proveniente de un hospital rural me dejó sin aliento, sin demora salí apresurando mis pasos y suplicando que lo que me hayan dicho sea incorrecto.
El camino se me hizo eterno, pero apenas puse un pie en la puerta, corrí a emergencias.
—No, no, no— me negaba a creerlo mientras entraba en la habitación para ver a mi hermano mayor recostado en esa cama; en coma.
Me acerque a él y toque s