Capítulo ciento cuarenta y ocho: El primer añito de Andrómeda.
Apenas había llegado a la granja quede maravillada, de por fin conocerla, el lugar era muy bonito y tranquilo.
—¡¡¡Holaaa, Ferr!!!— la alegría de Lu al verme llegar fue emocionante, corrí a abrazar a mi amiga, mientras Axel se acercaba a nosotras, miré en su dirección y me agaché para abrazarlo y besarlo en esos preciosos cachetes que tenía,
— Hola bombón de tía— él se reía mientras balbuceaba algunas palabras, correspondiendo a mi cariño, era un niño precioso.
Volví a ponerme de pie y f