Capítulo ciento cuarenta y dos: Cayendo en el amor.
Como el mensaje era claro, también me puse de pie y comencé a desabrochar los botones de mi vestido, quitándomelo y dejándolo en la punta del sillón. También solté mi pelo y me quede solo con el traje de baño gris y los lentes de sol, termine mi lata y saque dos más para llevarlas conmigo.
Pasé a su lado y me fui sin decirle nada, luego me senté cómodamente al sol, en el borde donde la arena seca choca con la húmeda por las olas, corriendo mi cabello hacia mi espalda.
Varios minutos despué