Los niños se acomodaron justo en medio, separándola de Alexander.
Maya les contó una historia y, cuando se quedaron dormidos, cerró los ojos y abrazó a Tomas, que estaba más cerca de ella. Aspiró el delicado aroma de leche de su cuerpo y se preparó para dormir.
Quería acostarse temprano y levantarse temprano, pues no tenía ninguna intención de interactuar con Alexander.
Por la mañana, Maya se despertó aturdida y, de manera inconsciente, intentó abrazar el cuerpecito regordete que tenía a su lad