—¿Vas a decirme qué demonios pasa por tu cerebro? —Shyanne miró desde su esterilla y se estiró en otra postura de yoga.
Janeth gimió y se puso de lado tras perder el equilibrio por quinta vez. Finalmente, cogió su esterilla.
—Te espero en los vestuarios. —Se abrió paso con cuidado entre los demás participantes de yoga y salió de la sala.
Shyanne se apresuró a seguirla.
—¿Qué te pasa?
—Realmente no quiero hablar de ello.
Se cambiaron de ropa, y salieron del gimnasio.
—Bueno, entonces, si no qui