7. Prisioneras del Alfa
La luna comenzaba a desvanecerse del cielo cuando las recién llegadas fueron escoltadas hasta la entrada del Círculo del Agua. Dayleen caminaba en silencio, sintiendo que con cada paso que daba, se alejaba más de lo que alguna vez fue su vida. A su lado, Annika lucía igual de sombría, pero no perdía oportunidad de lanzar miradas desdeñosas a su alrededor, como si el barro en el suelo o el aliento húmedo de la selva fueran una afrenta directa a su linaje.
Y lo cierto es que así era, se sentía un