48. Caer por el deseo
El coraje le envolvía el corazón, la ira que sintió no desapareció. Pero no hizo nada, porque una mirada no era justificación para un asesinato.
Necesitaba acciones contundentes... que no tardarían en llegar.
Cuando todos se retiraron a dormir, Dayleen tardó en conciliar el sueño. El ambiente le escocía, como si algo estuviera rasgando dentro de su mente, se sentía incómoda y no podía cerrar los ojos con tranquilidad.
Cuando pensó que al fin lo lograría, el silencio que tanto le inquietaba se t