132. Soy un Dios, ¡inmortal!
El portal se abrió con un rugido de luz dorada. El aire de Aryndell golpeó sus rostros como un llamado ancestral. Habían vuelto a casa.
Uso el espejo para avisarle a su padre que habían llegado para unirse a la guerra.
El ejército de más de cincuenta mil guerreros cruzó por oleadas, liderados por Dayleen, la Guardiana de los Lobos, montada sobre su lobo blanco. A sus costados, marchaban Tauriel con su gente de la Tierra, Kenji y los guerreros de la Tormenta, Ivanko con su gente de Sombra, y l