102. ¿Y si ella nos elige a ambos?
No todos dormían tranquilos en el castillo.
La luna estaba en lo alto, redonda y brillante, bañando el cielo de Aryndell con una luz pálida. En una de las habitaciones de invitados, Sebastián dormía inquieto.
Los sueños lo envolvían con imágenes violentas, inconexas: personas envueltas en sombras, riéndose de él. Dayleen alejándose con los ojos cubiertos de escarcha, lobos sin rostro aullando en la niebla. Luego, la imagen más clara: ella, en brazos de Xavier, sonriendo. Embarazada. Él reclama