El frío envolvía la carretera cuando menos nos dimos cuenta, el viaje duro casi un día entero, mis niños dormían , Damián sostenía mi mano cada tanto, podía sentir mis nervios, y el terror que alguna vez lo sepulté estaba a los gritos queriendo salir mientras sus garras estaban arañando mi pecho contraído haciendo que mis manos temblaban.
– Respira Lery.. – acarició su pulgar con el suyo suavemente – Todos mis guardias ya están avisados de nuestra llegada...
Aurely suspiro, pero eso le dio m