Bella…
Miré fríamente a Luis cuando los dos hombres entraron en la habitación. Me miró con una sonrisa burlona y dijo: “Hora de despedirte de Ryder. Te enseñaré a someterte a mí, Bella. Eres mía. Si no me haces ni puto caso, tu amiga Valentina será la siguiente”.
Lo fulminé con la mirada. “¡No la tienes aquí, maldito imbécil! Nunca me someteré a ti. Si le pones un dedo encima a Ryder, acabaré con tu puta vida”. Gruñí. No tenía a Val. No podía tenerla.
Luis se echó a reír. “Sabía que dirías es