Serenity…
“¿Rosa?”. Oí una voz molesta que venía de la oficina. Debería haber sabido que esa zorra seguía trabajando para él.
“Serenity, ¿qué coño haces aquí?”, gruñó Brigitta, mirándome con odio. ‘El sentimiento es mutuo, cariño’. Sonreí burlonamente a las dos. Parece que la pequeña señorita zorra se había conseguido una amiga.
“Oh, mira a quién arrastró el gato. Lo que haga con mi marido no es asunto tuyo”. Esa zorra debe saber que Ashton sigue siendo mi marido y no dejaré que nadie se lo l