Rosa…
“Es un poco raro oír todos estos cumplidos de ti. Armando nunca me hizo cumplidos, hiciera lo que hiciera. No le gustaban los besos ni los abrazos. Follaba y se iba a quién sabe dónde”. Sacudí la cabeza, intentando olvidar todo lo que me hacía si volvía a casa después de una noche de copas. Siempre tuve la esperanza de que se convirtiera en el hombre que una vez fue, pero me di cuenta de que todo no era más que una actuación. Sólo me tenía cerca como un caramelo en los eventos. Su esposa