Rosa…
Se me abrieron los ojos de golpe al sonar el despertador. Pulsé la repetición y miré al dios griego que tenía al lado con una sonrisa. No podía creer que anoche durmió aquí.
Hablamos de todo lo que se nos ocurrió hasta que me dormí. Tenía que admitir que fue el mejor sueño que había tenido en meses.
El pelo negro de Ashton había caído sobre su frente. Quería pasarle los dedos por el pelo, pero no quería despertarlo. Parecía tranquilo tumbado a mi lado.
Tengo que dejar de mirarlo como