El sótano de la firma olía a papel viejo y a polvo acumulado.
No el polvo de los sitios descuidados. El polvo de los sitios que han sido ordenados una vez y después cerrados durante años porque nadie que toma decisiones necesita ir ahí, y el personal de limpieza lo incluye en la ruta semanal pero solo la superficie.
Sofía llevaba tres semanas ahí.
No por gusto exactamente. Por encargo: Santi Echeverría, antes de jubilarse, había dejado como una de sus últimas instrucciones operativas la digital