Blanca llegó el viernes a las siete de la tarde con una maleta que era más pequeña de lo que Laura esperaba para un fin de semana completo.
—¿Solo eso traes? —preguntó.
—No traigo trabajo —dijo Blanca—. Cuando no traigo trabajo, no necesito más maleta que esta.
Era la primera vez en años que Blanca venía a Madrid sin ningún compromiso profesional que justificara el viaje. Sin conferencia, sin reunión, sin ninguna de las razones concretas que normalmente hacían que sus visitas tuvieran la doble