Capítulo 52 —Un hombre casado
Narrador:
Roman entrelazó los dedos, observando al italiano como si quisiera leerle el alma. Su voz salió lenta, medida, pero cargada de filo.
—Interesante… —murmuró —Porque todos los hombres que se cruzaron con mi hija en ese entonces tenían algo que ganar. Tú, en cambio, dices que no.
Renzo sostuvo su mirada sin pestañear, el ceño apenas fruncido.
—Lo digo porque es la verdad.
El Diablo inclinó apenas la cabeza, sin apartar los ojos de él.
—No eres un hombre