Mundo de ficçãoIniciar sessãoSe acercó con lentitud deliberada, observándome sin dejar de sonreír.
—Tantos deseos frustrados en ese corazón. ¿No querés pedir siquiera uno? —Soltó una risita que me empujó un paso hacia atrás—. Ya viste que el precio no es tan desagradable como lo pintan.
Era el momento perfecto para dar media vuelta y salir corriendo, tal como aconsejara la abuela Clara y como suplicaba mi instinto de conservaci







