Frederick
Cuando por fin salí de la sala de apuestas privadas fui directamente a la barra principal donde estaba Catriona con un Cosmopolitan frente a ella, mientras tamborileaba la reluciente madera con sus cuidadísimas uñas al ritmo de la música. Ya eran las ocho de la mañana, pero aun así todavía estaba abarrotado de personas. Me senté junto a ella en una de las banquetas vacías y le hice una seña al camarero sacudiendo el vaso en el aire.
Frente a nosotros se encontraban un par de ejecutivo