Frederick
No recordaba cuando había sido la última vez que dormía tan bien. Ya el sol estaba alto cuando se me hizo imposible ignorar la luz que entraba por la ventana. Me dormí acunando a Leah, acariciándole el cabello y susurrándole lo feliz que me hacía. Aquello por momentos me parecía irreal, temía dormirme para luego despertar solo en la cama como había ocurrido esa noche que escapó del pent-house, pero cuando desperté allí estaba, enredada entre las sabanas, respirando acompasadamente, s