La luz del sol matutino se filtraba a través de las nubes, proyectando una iluminación intensa sobre el prado donde los dos clanes se enfrentaban. La reina de las brujas, Rita, se erguía con orgullo, su mirada ardiendo de furia y determinación, mientras que Lucio, Otto y Oziel, transformados en lobos, se alineaban frente a ella, sus ojos brillando con una intensidad feroz, pudiese ser que fueran familia, pero ante el escaso o mejor dicho nulo contacto, daba lo mismo que fuesen extraños.
El aire