Se habían quedado dormidos y Kyle despertó sobresaltado por los gritos de Sophie, ella se agitaba hacia un lado a otro de la cama y negaba con la cabeza mientras gruñía como un animal rabioso y siseaba diciendo que no. Puso con mucha suavidad la palma de su mano contra su frente, estaba húmedo de sudor, pero se sentía fresca eso podía significar solo una cosa: la fiebre había remitido. —Shhh tranquila, estás a salvo — murmuró una vez más él mientras veía como el hada de a poco levantaba sus pár