Seven frotó su sien con impaciencia mientras deslizaba el dedo por la pantalla de la tablet. Una a una, las fichas de las niñeras pasaban frente a sus ojos, todas impecablemente calificadas, todas con experiencia, pero ninguna le parecía adecuada. —Por Dios… —murmuró, soltando el dispositivo con fastidio y llevándose los dedos al puente de la nariz. El cansancio pesaba sobre sus hombros como una carga invisible. Desde que Stormy le había enviado el catálogo digital de su empresa de niñeras, hab