Kyle podía escuchar los sollozos de Sophie mientras le llevaba la cena desde afuera, y como antes sintió una punzada extraña en el pecho, pero desestimó la sensación. Abrió la puerta con cuidado, y luego la cerró. Ella estaba hecha un bollito en la cama, su cuerpo delgado se agitaba con los desgarradores sollozos. Kyle apoyó la bandeja en la mesita junto a ella luego de bajar las escaleras. Y carraspeó. —Te traje la cena — murmuró. Ella se dio vuelta, tenía el rostro y sus bonitos ojos hinchado