Francis estaba lidiando con Sophie que para variar no quería usar zapatos... — Yo te juro que ya no puedo con "esto" — gruñó su padre —, me saca de mi eje, por favor trata tú de razonar con ella porque te juro que la mato... — le siseó su padre a Tom, mientras ella lo miraba con la rebelión pintada en la cara y estaba cruzada de brazos no dispuesta a ponerse los zapatos. Tom miró a su jefe y luego a la hija de este y asintió con la cabeza. El hombre refunfuñó y salió agitado de la habitación. —