Capítulo 83. Maldición.
Birgrem empezó a subir las escaleras, había visto la silueta de ella corretear delante de él, el oso sonrió con nostalgia, en el castillo siempre estaban jugando a las escondidas, las cachorras eran demasiado traviesas, aunque en parte eso es lo que le gustaba de aquel lugar su alegría y vida, solo que ahora se sentía algo vacío.
Las risas y murmullos a escondidas habían ido mermando a medida que seguía avanzando, por un instante su oso sintió que alguien lo llamaba, era una voz conocida y q