Capítulo 40. En casa.
Zinnia dio un brinco al escuchar la voz adormilada del karhu y se alejó, las lágrimas aún rodaban por sus mejillas, sus ojos no podían creer lo que veía, Birgrem se incorporaba lentamente, una vez sentado levantó su rostro hacia ella.
Zinnia vio los brillantes ojos de Birgrem, el mismo brillo pícaro con que la vio en la cueva antes de morir, su loba se sacudió refunfuñando de gozo al haberlo recuperado, como si se tratara de un juguete perdido.
¡Paf!
La mano de la loba se impactó contra