Empezaba a desesperarse, esa bruja lo había dejado sin defensas luego de hacerla suya aquella noche. Casi se pierde en la furia cuando la vió en los brazos del diablo lobo, por suerte recapacitó al notar su inconsciencia, no se había marchado por voluntad, el prácticamente la había secuestrado.
Ya habían pasado 2 dos soles y dos lunas. Tiempo en que sus súplicas resonaban en su mente. La escuchaba a cada momento. Incluso en ese preciso instante de soledad, mientras veía el horizonte, trepado en