Toda la penumbra cayó sobre ella, apagó las luces de la habitación, arrimó su silueta cerca de la ventana, en los bordes aun percibía los agradables rastros de su aroma a chocolate, una estela exquisita, igual que las sensaciones indescriptibles en su pecho, contempló la inmensidad del bosque, desde esa perspectiva, no lo notaba tan misterioso como su súbito amor por Andrake. Antes del solsticio de primavera despertó una luz en su corazón, después un rotundo amor y necesidad que no lograba comp