Daba vueltas sin cesar por la amplia habitación, donde la había encerrado Andrake unas horas atrás, luego de sacarla del calabozo.
Su plan era escapar, más, ante la cruel resignación de su alma. Siebog no iría por ella. Se vió en el espejo. Estaba triste, otra vez su destino sería incierto, el no cumpliría su pacto. En su otra vida fue la muerte precoz de ella, incluso antes de que el cáncer la matará. En la otra vida murió entre las brasas. Le faltaban algunas pocas piezas a su rompecabezas m