Un secreto del pasado.
Zoe y Alezna caminaban con precaución por el bosque, y veían como cada vez más estaban cerca de la manada, pero de repente, dos lobos aparecieron en su camino, custodiando la entrada de la manada.
—¿Qué hacemos ahora? — preguntó Alezna, muy nerviosa.
— Mantén la calma — respondió Zoe, aunque ella misma estaba preocupada por lo amenazantes que se veían esos animales con sus fauces llenas de espuma y con miradas frías y salvajes que dejaban claras sus intenciones.
Los lobos gruñeron y se acercaro