Envidia y cobardía.
Isaías se encontraba jalando una silla para Zoe cuando escuchó unos murmullos y en un giro rápido de cabeza vio a todos los alfas reunidos en torno a una mesa; algunos lo miraron con desprecio y otros simplemente lo ignoraron, en cambio, él inteligentemente y sin dejar que el instinto gobernara su razón se mantuvo en silencio y comenzó a escuchar la conversación manteniendo un gesto de diversión en su rostro.
—No entiendo por qué la diosa eligió a esa niña tan simple como a su luna. Es que si y