—¿Amar?
La palabra se deslizó de los labios de Connie como un susurro tembloroso. La hembra de larga cabellera negra, parpadeó varias veces, su mano en dirección a su cabeza, su corazón latiendo aceleradamente lleno de… DOLOR.
Una sonrisa nerviosa e incrédula curvó sus labios, negándose a escuchar a esa señora.
—¡Iré con Gael! —exclamó liberándose del agarre de la mujer-dragona, pero, justo en ese instante, ¡Connie volvió a tambalearse!
—¡Ten cuidado, estás débil! —la agarró Mirza con f