El Rey Gael se acercó en un segundo hacia Connor.
Quedando justo un paso frente a ese Alfa pelirrojo, invadiendo con su presencia imponente su espacio personal como un claro reto.
Su mirada afilada de un intenso violeta, fija en ese Alfa de Luna Plateada, reflejaba una calma inquietante.
—Te equivocas. No necesito tu aprobación. Su destino ya está decidido.
Alfa Connor, frunció el ceño.
—¿Cómo puedes tratar a Connie como si fuera un mero contrato? —preguntó Connor, con voz pausada, a