—¿A dónde me llevas? —le pregunto Alfa Connie.
Leo alzó una ceja, viendo con asco a esa hembra.
—¿No escuchaste? ¿Acaso estás sorda, loba?, creí escuchar que tu especie tenía muy buen sentido auditivo~ —ese hombre-dragón soltó una sonrisa burlista.
Connie frunció el ceño, con un rápido movimiento de su mano usó su magia y en segundos, quedó vestida. La hembra se puso de pie y se dirigió a pasos firmes a la salida.
Pero… Había algo extraño en Leo, que llamaba poderosamente su atención,